Dr. José Luis Aguilar Trejo
DOI: 10.22517/25393812.25621
manera integral cómo los individuos desarrollan
estos conocimientos y habilidades, basándose
en diversas perspectivas que incluyen puntos
de vista psicológicos, sociales, filosóficos,
pedagógicos, históricos y políticos.
Introducción
Literacidad como búsqueda y análisis de
la información, es una noción ampliamente
discutida y debatida en los círculos académicos
de diversos ámbitos educativos. Sin embargo,
resulta imperativo plantearse qué tipo de datos
se abordan, limitándose únicamente a los
textuales. ¿Qué otro tipo de contenidos podrían
estar incorporando a esta definición?
Sí, la literacidad implica buscar, seleccionar,
leer, discriminar, escribir
y
comunicar la
información, pero esencialmente está anclada
en este abanico de factores que intervienen
para que cada uno de estos procesos sean
construidos por cada persona a lo largo de su
desarrollo y aprendizaje personal; por tal motivo
los (NEL) fungen como ejes teóricos articuladores
de este concepto de literacidad.
En este sentido, es importante exponer
de manera clara que la información para
el aprendizaje en una era digital no está ni
debería estar limitada al estudio y manipulación
del formato de texto, sino que existen otros
materiales que van más allá de la letra, como
puede ser lo auditivo y principalmente lo visual.
Para ampliar esta idea, se considera esencial
explicar que la propuesta del concepto de
literacidad que se maneja en este documento
se construyó a partir de las bases teóricas
de los Nuevos Estudios de Literacidad (NEL),
donde autores como Barton y Hamilton (2004)
apuntan hacia el análisis del texto desde una
postura amplia y situada donde los movimientos
complejos y continuos que comprenden a una
persona, influyen directamente en el sentido
de consumo y producción de una lectura y/o
escritura específica; asimismo, Street (1993)
determina la importancia de abordar a la lectura
y a la escritura como procesos que están
directamente relacionados con la construcción
social, cultural, política, económica y familiar que
en conjunto comprenden un discurso particular.
Es importante señalar que la alfabetización,
que abarca prácticas como la lectura y la
escritura que practican todos los seres humanos,
se extiende más allá de los límites de cualquier
campo de estudio. Como lo expresa Marín
(2016), un enfoque multidisciplinario de la
alfabetización es esencial para examinar de
En este punto cabe preguntarse ¿cómo es
que la alfabetización se relaciona o contrapone
con la literacidad? a lo que se puede responder
que son elementos distintos, no contrarios, pero
que sí se apoyan entre sí, tomando en cuenta
a la alfabetización como un concepto base. Se
menciona esto dado que desde una revisión
documental en relación con los trabajos de
investigación donde se maneja el concepto de
literacidad, se encontraron algunas posturas
que, desde el año 2003 hasta el año 2019,
iniciaron como propuestas que en este artículo
se denominarán Vintage, entendiéndose como
aquellasdefinicionesqueretomanlossignificados
de un concepto ya estudiado, pero se titula con
uno que se identifica como novedoso, en este
caso de alfabetización a literacidad. Entendamos
que actualmente lo vintage refiere a elementos
que se consideran antigüedades por su edad
pero que retoman importancia a partir de un
nuevo uso o calor asignado, tal como una prenda
o accesorio como unas gafas.
Ejemplo de esto se observa e Lissi et al.,
(2003) donde se aborda a la literacidad como
las prácticas de lectura y escritura solo para
la comunicación, pero sin incluir o especificar
cómo es que estos tres elementos convergen
REVISTA MIRADAS
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