Jorge Armando Moreno García, Diana Carolina Yepes Marín
Diana Patricia Morales Palacios
DOI: 10.22517/25393812.25702
probabilidades de desarrollar habilidades que
les permiten regular sus emociones, mejorar sus
relaciones interpersonales y tomar decisiones
responsables. Marc Brackett (2019), con su enfo-
que RULER, sostiene que el desarrollo de com-
petencias emocionales, como el reconocimiento,
comprensión y regulación de las emociones, es
fundamental para mejorar no solo el bienestar
emocional, sino también el rendimiento académi-
co de los estudiantes. Goleman (1995), también
enfatiza la relevancia de la inteligencia emocio-
nal como un factor clave en el éxito académico y
personal, sugiriendo que estas habilidades son
predictores más fuertes del éxito a largo plazo
que el coeficiente intelectual (IQ).
Introducción
La adolescencia es una de las etapas más críticas
del desarrollo humano, marcada por profundos
cambios en las dimensiones emocional, social y
cognitiva. Durante este periodo, los jóvenes en-
frentan desafíos significativos relacionados con
la construcción de su identidad, el manejo de las
emociones y la adaptación a nuevas demandas
sociales y académicas (Steinberg, 2008). Estos
cambios pueden generar situaciones de estrés
y conflictos interpersonales, afectando directa-
mente su bienestar emocional y rendimiento aca-
démico. Es en este contexto donde la educación
socioemocional (ESE) adquiere un papel clave,
ya que permite a los adolescentes desarrollar
competencias emocionales que les ayudan a ma-
nejar mejor estos retos y a optimizar su proceso
de aprendizaje.
En este contexto, la educación socioemocio-
nal no solo se presenta como una herramienta
fundamental para mejorar el rendimiento acadé-
mico, sino como una vía para el desarrollo inte-
gral de los estudiantes. Este artículo explora el
diseño e implementación de una estrategia de
educación socioemocional para estudiantes de
grado octavo en una Institución Educativa de
Gachancipá, enfocada en mejorar la autocon-
ciencia emocional, la regulación de emociones
y las relaciones interpersonales. La estrategia
se basa en dos marcos teóricos principales: el
modelo RULER de Marc Brackett y la teoría del
aprendizaje social de Albert Bandura.
En Colombia, aunque se reconoce la importan-
cia de la educación socioemocional, su integra-
ción en los programas escolares es limitada, es-
pecialmente en áreas rurales como Gachancipá,
Cundinamarca. Esta falta de programas estructu-
rados afecta negativamente el bienestar emocio-
nal de los estudiantes y, como consecuencia, su
desempeño académico. Bisquerra (2009), señala
que el desarrollo de las competencias emociona-
les es esencial no solo para el éxito académico,
sino también para la vida social y personal de los
estudiantes, ya que la habilidad de reconocer,
comprender y gestionar las emociones tiene un
impacto directo en su comportamiento y en las
relaciones interpersonales. En este sentido, la
ausencia de un enfoque educativo que contem-
ple estas competencias limita la capacidad de
los adolescentes para enfrentar los desafíos de
la adolescencia.
El modelo RULER de Brackett (2019), enfatiza
cinco habilidades clave: Reconocer, Entender,
Etiquetar, Expresar y Regular las emociones.
Este enfoque destaca que la capacidad de los
estudiantes para reconocer y gestionar sus
emociones es fundamental para un aprendizaje
efectivo, ya que las emociones influyen directa-
mente en la atención, la memoria y la toma de
decisiones (Brackett, 2019). Al desarrollar estas
competencias, los estudiantes pueden mejorar
su autoregulación emocional, lo que repercute
positivamente en su rendimiento académico y en
Numerosos estudios han demostrado que
los adolescentes que participan en progra-
mas de educación emocional tienen mayores
REVISTA MIRADAS
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