Itzel Arriaga Hurtado, María Guadalupe Delgado Flores
DOI: 10.22517/25393812.25560
consecuencias por la falta de educación sexual,
tal es el caso de embarazos a temprana edad,
desconocimiento y desinformación en temas
relacionados con la sexualidad, abusos, enfer-
medades infecciosas o de transmisión sexual y
la poca confianza que existe entre los padres y
jóvenes para abordar estas temáticas.
Al respecto (Chandra et al., 2022; Montoya y
Briggs 2022; Borda Quintero, 2021) destacan la
importancia de fortalecer la sexualidad integral
en las instituciones educativas. Para lograr una
transformación real en este ámbito, señalan la
necesidad de considerar aspectos fundamenta-
les como: Fomentar el involucramiento de la co-
munidad, asignar recursos adecuados, capacitar
a los docentes, entre otros.
En
Colombia
según
el
Departamento
Administrativo Nacional de Estadística (DANE),
en 2022, la tasa de fecundidad en adolescentes
fue de 62.2 nacimientos por cada 1 000 mujeres
adolescentes de 15 a 19 años (DANE, 2023). El
Ministerio de Salud y Protección Social reporta
que, en 2021, el país registró 38 000 casos de
infecciones de transmisión sexual notificadas,
incluyendo clamidia, gonorrea y sífilis (Ministerio
de Salud y Protección Social, 2022).
Así mismo Chandra et al., (2022), subrayan la
importancia de implementar una ESI contextua-
lizada, que se adapte a las condiciones, corpo-
rales, sociales y emocionales en los jóvenes. En
esa misma línea, Montoya y Briggs (2021), des-
tacan cómo una educación sexual comprensiva
está relacionada a mejores resultados en salud
sexual. Por su parte Borda Quintero (2021) con-
cluye que la estrategia de educación sexual inte-
gral en Colombia no está cumpliendo de mane-
ra efectiva con un enfoque integral que aborde
adecuadamente el embarazo adolescente e
identifica deficiencias en la formación y capacita-
ción de los educadores.
En términos de salud sexual y reproductiva,
Cajibío Cauca presenta cifras preocupantes. se-
gún la secretaría de salud del Cauca, la tasa de
embarazo adolescente en el municipio es signi-
ficativamente alta, con un 25% de los nacimien-
tos correspondientes a madres menores de 19
años, una cifra superior al promedio nacional.
Asimismo, los registros de la misma entidad in-
dican un acceso limitado a los servicios de salud
sexual y reproductiva, agravando la situación de
vulnerabilidad entre los jóvenes. (Secretaría de
salud del Cauca, 2023)
En la actualidad, la educación sexual integral
(ESI) es un elemento fundamental en el proceso
de formación de los jóvenes. No solo les brinda
las herramientas necesarias para comprender
adecuadamente su sexualidad, sino que, les per-
mite establecer relaciones saludables con base
en decisiones informadas y acciones responsa-
bles sobre su cuerpo y su vida sexual.
La ley General de Educación implemento en
los colegios la educación sexual con responsa-
bilidad a través de un proyecto transversal obli-
gatorio, sin embargo, se encuentran dificultades
al ejecutarlo, como la concepción tradicional de
las familias al respecto (Cahn et al., 2020), la falta
de financiación de este tipo de proyectos (Báez,
2015), la falta de transversalidad curricular del
mismo (Paniagua et al., 2021), la ejecución con-
secutiva y periódica de charlas que no están ar-
ticuladas entre sí, lo que impide que genere el
impacto esperado.
En este contexto, la Institución Educativa
Efraín Orozco, en Cajibío, no es ajena a estos
desafíos. Sin embargo, la falta de una integra-
ción efectiva de la ESI en el currículo no brinda
las herramientas que permitan a los jóvenes
pensar sus decisiones y ser responsables so-
bre su sexualidad, lo que tiene consecuencias
negativas para su bienestar físico y emocional.
De ahí que la pregunta de investigación sea:
¿cómo la resignificación curricular del área de
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